Nutrición
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Dic

Introducido en el país por los inmigrantes italianos en la década del 50, el alcaucil, viene bajando en su consumo desde hace varios años, circunstancia atribuible al desconocimiento por parte del consumidor de sus beneficios para el cuidado de la salud y a cómo prepararlo o cocinarlo.

Los alcauciles son reconocidos por sus propiedades medicinales; su alto contenido en cinarina ayuda en la digestión. Además, es diurético, fortalece y limpia el hígado; ayuda a la vesícula en la eliminación de la bilis y reduce el colesterol.

Contiene vitamina C, B6, A; potasio, magnesio, fósforo, hierro, calcio, glucidos, proteínas y sodio. Ayuda a las personas con cálculos y arenillas biliares y disminuye los cólicos. Activa el funcionamiento de las vías urinarias. Colabora a equilibrar el metabolismo de la urea, es útil en enfermedades  renales  en las que se produce pérdida de proteínas a través de la orina. Debido a su poder depurativo, desintoxicante y diurético está indicado para el tratamiento del reumatismo, artritis y gota. Por si fuera poco ayuda a controlar los niveles de glicemia y baja los niveles de colesterol.

Con todos esos beneficios, ¿no te dan ganas de incorporarlo a tu dieta?

Lo ideal para no echar a perder su textura es hacerlos al vapor: demora unos 40 minutos en cocerse. Están listos cuando los pinchás por la base y el tenedor entra fácilmente, es necesario esperar a que se enfríen.Si bien ha muchas recetas para prepararlos, desde fritos a tartas de corazones o ensaladas, en plena temporada la forma más rica de comerlos es deshojando la alcachofa con la mano. En un bowl colocás media tacita de un buen aceite, algunas gotas de limón, sal y pimienta a gusto. Lo batís con el tenedor para que emulsione y listo: vas sacando las hojas del alcaucil, hundiéndolas en el alíneo por la base y quitándole la carne apretándola apenas con los dientes.

A disfrutar!