Psicología

En la actualidad las fobias se han convertido en un trastorno de ansiedad muy frecuente, que afecta cada vez a más personas, pero lo bueno es que este sentimiento se puede controlar, las respuestas están en uno mismo.

En el año 2010 en nuestro país, el sentimiento de ansiedad, llegó a ocupar el cuarto lugar en el mundo, detrás de Japón, Rusia y Arabia Saudita. Estos altos niveles son una tendencia global que se relaciona, en buena medida, con los cambios de paradigmas y la falta de certezas. Pero lo más preocupante es que este sentir puede derivar en diversos trastornos.

La fobia es uno de los más frecuentes trastornos de ansiedad que presenta el ser humano actual, consiste en un temor irracional, exagerado, ante determinado objeto que normalmente no produce reacciones extremas.

Tres de cada 10 personas tienen una predisposición de su personalidad para sufrir esta crisis espontánea de ansiedad, es decir que una persona no tiene fobia porque quiere sino porque puede sufrirla. Las personas predispuestas pueden comenzar a sentir esta molestia en cualquier momento de su vida a causa de un susto, descompostura o problema que actúa como factor desencadenante.

“Los miedos más comunes son el miedo a Dios, a la muerte y a la locura, aunque hay tantos miedos como personas. Una fobia es un miedo patológico que me genera una alteración en el normal desarrollo de nuestra vida. Los miedos son emociones normales pero cuando se transforman en patológicos constituyen una fobia”, destacó el Licenciado Gustavo Vacaflores, representante en Salta del Fobia Club.

El común denominador entre las distintas manifestaciones fóbicas es el temor a algo por venir.  Las fobias no suelen percibirse como una enfermedad específica  sino más bien como un capricho personal, o como un síntoma aislado.

“Uno le teme a lo que conoce, por eso los niños tienen actos que nos ponen los pelos de punta a los adultos porque a nosotros nos da miedo algo que a ellos no, pues no entienden el riesgo de meter los dedos al enchufe por ejemplo. Vamos a prevenir una fobia con psicoeducación, en la medida que podamos conocer lo que nos sucede vamos a poder enfrentarlos y neutralizarlos”, indicó Vacaflores.

Las fobias simples (a arañas, ratas, cucarachas, víboras, perros, caballos, etc.), denominadas específicas, son las más usuales, aunque últimamente las personas muestran gran preocupación por los ataques espontáneos de angustia o crisis de pánico.

“Cualquier situación vivenciada como amenazante, puede generar una fobia, en las personas que tengan la capacidad biológica de desarrollarla. Ante dos personas que salen a la mañana en remera, una puede, por sus malas defensas, desarrollar gripe y la otra no, aunque ambas estuvieron expuestas a la misma situación”, indica el licenciado.

La crisis de pánico o angustia es un ataque sin un elemento claramente definido que produzca temor. Se cree que éste tipo de trastorno opera sobre una persona predispuesta.

Un ataque de pánico aparece repentinamente presión en el pecho a veces hasta con dolor, angustia, palpitaciones y síntomas como mareos, transpiraciones, temblores, dolores de estómago y hasta deseos de orinar entre otros síntomas. Su momento más traumático es aquel en el que la persona atraviesa un profundo miedo a la muerte.

A partir del primer episodio existe un claro temor a salir solo a la calle. De esa forma los pacientes inician su etapa de aislarse del mundo exterior, con salidas esporádicas.

Pero esta sensación que cada vez afecta a más personas, no puede relacionarse como una moda, de acuerdo a la opinión de Rody de Angelis, Master Trainer en Programación Neurolingüística, “no se trata de una moda, pero sí de un mal de nuestro tiempo, que tiene que ver con la velocidad de los cambios y la incapacidad de adaptarse a ellos, sobre todo lo que conocemos como ataque de pánico”, indicó.

Lo más importante es destacar que las fobias poseen tratamientos y terapias específicas que suelen ser exitosas. “Una persona puede superar esta situación, es decir se puede curar, si entendemos por curación la recuperación total del funcionamiento de la persona. Muchos cuadros son recurrentes es decir que pueden volver a aparecer, si no se realiza un tratamiento correcto de esta enfermedad”, mencionó Vacaflores.

Un tratamiento adecuado precisa un diagnóstico correcto, por eso la importancia de las evaluaciones con profesionales para diseñar el tratamiento en base a los diagnósticos obtenidos. “Los tratamientos son trajes hechos a medida para cada persona que pueden incluir, psicofármacos, psicoterapia cognitivo comporta mental y psicoterapia de grupo con exposición o afrontamiento”, finalizó el licenciado Vacaflores.

 

 
 

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